martes 26 de julio de 2011

María Sara Barros Bascuñán: “El contacto con las abuelitas ha sido una gran satisfacción”




Nací en Santiago y soy la tercera de cinco hermanos. De chica estudié en el Colegio SSCC Monjas Francesas donde estuve interna, debido a que mis padres vivían en el campo, en las cercanías de Rengo. Las Humanidades las cursé en el Colegio La Maisonnette, para luego estudiar un curso de Secretariado y entrar a trabajar en el Banco Edwards.

En 1963, me casé con Lisandro Martínez Hiriart y tuvimos dos hijas maravillosas: María Verónica y María Paz, quienes estudiaron Educación Parvularia y son grandes profesionales. Ambas están casadas y actualmente, tengo 7 nietos de los cuales sólo una es mujer, siendo mi regalona.

Entre los años 1970 y 1980, trabajé en la Escuela de Economía de la Universidad Católica. En 1980, ingresé a la oficina agrícola “Ganadera Peteroa” de Don Eugenio Tagle Valdés, gran colaborador de los Talleres de San Vicente y de la Escuela Agrícola Doñihue donde empecé a conocer a la Sociedad de San Vicente de Paul.

En 1995 mi marido tuvo una grave enfermedad y, tras salvarse, decidí entregar mi cariño y ayuda a los más necesitados, como señal de agradecimiento. Así llegué al Hogar Nazareth, ubicado en Independencia (Santiago), para cuidar de los abuelitos que residían ahí. En ese entonces, la Directora del Hogar era Valentina Barros (hermana de mi Padre), a quien le ofrecí mi ayuda entrando como colaboradora. A la muerte de Valentina, asumí la Dirección del Hogar. Para mí, el contacto con las abuelitas ha sido una gran satisfacción ya que me ha enriquecido mucho al ver que uno puede dar tanto a ellas que poco tienen. En las grandes fiestas como Pascua, Año Nuevo y 18 de Septiembre compartimos con mi marido las celebraciones en el Hogar, haciendo asado y fiestas para todas las residentes. Sin duda, ha sido muy gratificante estar en este Hogar y disfrutar, en el día a día, como con tan poco, se puede ayudar a tantas personas.

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